Big-Foot de Thalek

Origin & History

Texto utilizado para publicar en la revista de "EL Mundo del Perro" Nº 357, especial Razas de talla pequeña: Shih Tzu

Autora: Yolanda Berdugo

ORÍGENES DE LA RAZA

La antigüedad del Shih Tzu data de 1000 A.C. descendiendo del origen tibetano. La historia del "perro león" tibetano está entrelazada con la doctrina del Budismo, el cual tiene su origen en India. El león fue estrechamente asociado con el Budismo, pero el león no fue natural de China, por esto el chino y el Lamas tibetano criaron a sus perros para que se asemejen a los leones. El Shih Tzu (cuyo nombre significa león), pudo haber sido la variedad más antigua y pequeña de los "perros sagrados" y tiene alguna similitud con otras razas tibetanas. Por mucho de la larga e ilustre historia de China, la crianza del pequeño "perro león" fue un pasatiempo favorito de los gobernantes imperiales.

El origen exacto de Shih Tzu permanece envuelto en el secreto, aunque el Lamismo ofrece alguna pista. Maujusri, el dios lama del aprendizaje, solía ir acompañado de un pequeño perro capaz de convertirse en león. Debido a su propio aspecto leonino, el Lhasa Apso tibetano se vio fuertemente asociado con este perro león. Los emperadores chinos solían recibir Lhasa Apsos como regalo por el gobernante del Tibet, el Dalai Lama, por lo que resulta probable que, un vez en China, estos exóticos canes fueran cruzados con pequineses para crear la raza que conocemos hoy en día.

Antes del año 624 D.C., documentos muestran que estos pequeños perros fueron exportados de Malta, Turquía, Grecia y Persia, como regalo al dominio de los emperadores chinos. Se cree que el primer perro león del Tibet, del cual probablemente el Shih Tzu descendió, vino a China durante la dinastía Qing (Ch'ing) como tributo del Gran Lamas al orden del Imperio Chino.

HISTORIA CONTADA POR UN SHIH TZU

Nuestro nombre significa "Perro León" y somos una de las cuatro razas reconocidas de origen tibetano. Se sabe que el Dalai Lama nos entregaba a las familias reales Chinas en señal de buenaventura y buena suerte; éramos un regalo importante porque los tibetanos creían que se reencarnaba en nosotros la “Leona de las Nieves”, un monstruo mitológico que en la imaginación local ocupa un primer lugar y que explica también el que nos hayan llamado “Perro León” a un animal tan diminuto.

Aunque el origen de nuestra crianza es un poco oscuro en el tiempo, hay quien dice que somos, en origen, del año 1.000 A.C.

Sin embargo las primeras pruebas documentales de nuestra existencia corresponden al siglo VII, ya que aparecemos en distintos objetos y pinturas de la Dinastía Tang (618-907).

De nuevo volvemos a aparecer en pinturas y objetos entre el 990 y 994; no volviendo a aparecer documentalmente hasta el siglo XIII, cuando reaparecemos en los documentos de Marco Polo en los que relataba que el "Emperador Kubla Khan tenía pequeños 'perros león' conviviendo con leones entrenados para la caza. Los perros no eran su comida, sino que acompañaban a los leones manteniéndolos calmados cuando no estaban cazando".

Durante la Dinastía Ming (1368-1644) fuimos los favoritos de las familias reales chinas y encargaban nuestra crianza a los eunucos. Varios documentos mencionan que "los pequeños perros león o perros con cara de crisantemo, eran pequeños, inteligentes, dóciles e incuestionablemente parecidos a los leones". Éramos protegidos de por vida, con altos honores y los mejores cuidados, vivíamos en la mejor parte del palacio y comíamos los alimentos de la mesa personal del Emperador.

Se dice que la pagoda del perro león era utilizada por los eunucos "para ejercitar a los pequeños perros león del Palacio Imperial".

Así pues, como veis los misterios del Tibet y los secretos de la Ciudad Prohibida están en el origen de nuestra raza.

Sin embargo, el Shih Tzu que hoy conocemos se lo debemos a la Emperatriz Regente Cixi (T'zu Hsi) que se dedicó a criar y perfeccionar las tres razas chinas de la corte durante su regencia (1861-1908).

La Emperatriz encargó a los responsables de la cría canina de la corte "un perro de compañía sociable, poco ladrador, con el manto largo para calentarse las manos y silencioso en su movimiento". Así nacimos los Shih Tzu actuales, como un "Perro Imperial que jamás debería salir de los muros de la Ciudad Prohibida".

Y casi fue así. Los británicos residentes en China trataron en repetidas ocasiones de llevarnos a Inglaterra a principios de siglo XX. La mayoría de ellas infructuosas. Los eunucos que nos cuidaban no querían que saliéramos del país. Por cortesía y por educación en la corte estaba muy mal visto decir que "no" a cualquier cosa que fuera requerida, es por eso que cuando algunos de los miembros de la comunidad británica propusieron adquirir algunos ejemplares, fueron ofrecidos con una sonrisa de amabilidad. Pero los ejemplares morían a los pocos días. Tenían prohibido que los Shih Tzu salieran de China. Así que les daban cristal triturado antes de ser entregados a sus nuevos dueños y morían desangrados en los barcos de regreso a las Islas Británicas.

La primera constancia que existe de estar en manos de occidentales, es un regalo que la Emperatriz Cixi hizo a la Sra Kaufmann, esposa del cónsul Danés en China y amiga de la emperatriz, que la obsequió con una pareja (Leidza y Aidzo), representando el comienzo de la cría occidental de nuestra raza.

En 1908 murió La Emperatriz Cixi (T'zu Hsi), madre de Pu'Yi, el Último Emperador y la cría permaneció casi en suspenso solo promovida por algunos particulares y otros miembros de la corte. La raza quedó definitivamente extinta en China con la llegada del comunismo.

En 1928 Lady Brownrigg lleva a Inglaterra una pareja Shu-ssa (la hembra) y Hibou (el macho); posteriormente en 1933 la Sra Hutchins lleva a Irlanda otro macho Lung-fu-ssa, a los que siguieron otros pocos desde Bejing (en total unos diez). Se puede decir que todos los Shih Tzu actuales descendemos de éstos.

A Noruega, llegó la única perra que procedía realmente de la Corte Imperial China.

Poco a poco nos convertimos a lo largo de las décadas en una de las razas más populares y más apreciadas a lo largo de todo el mundo.

Cuando llegamos a Europa se nos registraba como "Apsos", sin embargo comenzó "la guerra de las narices", ya que nuestro hocico es más pequeño que el de los Apsos, y finalmente en 1934 se separan ambas razas de manera oficial, al menos en Gran Bretaña, porque en los Estados Unidos no se nos reconoce oficialmente como raza independiente hasta 1969.

Con el correr de los años, la raza se difundió por todo el mundo y actualmente somos igualmente felices en palacios ó castillos, en un piso 25 ó 37 ó en una soleada casa con jardín. Nos adaptamos fácilmente al medio ambiente donde viven nuestros grandes y queridos amigos, los hombres, y si por algún motivo especial nuestros dueños no pueden cuidarnos más, brindamos nuevamente todo nuestro cariño a quien los reemplaza, pero sin olvidarnos nunca de quien nos brindó antes cariño y hogar.

Se sabe que cada perro tiene una razón de ser. La razón fundamental de nuestra existencia es brindar amor, compañía y el placer de lucir nuestra más alta alcurnia junto con la elegancia de nuestro andar. Somos honestos, no servimos para cazar ni para pelear, ni atacar, sólo queremos dar y recibir afecto y cariño, pretendiendo gustar por nuestra belleza, arrogancia y distinción. Por ese motivo estamos incluidos como perro de compañía en Europa, como perro Toy, Lujo y Compañía en Estados Unidos, como perro no deportivo en Australia y como perro de utilidad en el Reino Unido.

HISTORIA

Sus antepasados se criaron con placer y orgullo de Emperadores, jugando y corriendo en palacios sobre brillantes pisos de mármol ó bien descansando sobre hermosos almohadones de raso ó satín. El nombre Shih-Tzu que fue dado a su raza significa Perro León del Tibet: esto no significa que fueron criados para cazar leones, sino que cuando están trimados y peinados se asemejan a un león en miniatura. El mismo nombre se le dio en esa época a los Pekineses, Lhasa Apsos, posiblemente a los Japanese Spaniels y Pug.

Sobre su origen podemos decir que durante la Dinastía Manchú, fundada en el año 1583, era costumbre del Dalai Lama del Tibet enviar como presente al poderoso Emperador de China los mejores ejemplares de Lhasa Apsos. Posiblemente por ese motivo los Generales Manchú que retornaban triunfantes de las invasiones del Tibet durante el siglo XVIII tomaron como costumbre traer Lhasa Apsos como botín de guerra. Tales perros eran colocados con gran ceremonia a los pies del Emperador como símbolo de las victorias Manchú, por los oficiales que habían jugado los roles más importantes en dichas guerras. La cruza de dichos Lhasas en los Palacios reales, con los nativos Pekineses chinos, dieron origen al nacimiento de su raza "Shih-Tzu", como así también la unión con los otros perros llamados leones, de hocico corto y cara más bien plana. Se desconoce si fue intencional ó no, y se realizó en mayor cantidad de lo que se pudo haber imaginado. Su belleza y temperamento influyó para el rápido crecimiento de la raza. Los originales perros leones y especialmente sus antepasados, eran protegidos por vida, con altos honores, cuidados, viviendo en la mejor parte y comiendo los alimentos de la mesa personal del Emperador.

Durante 1920 el primer par de Shih Tzu (pronunciado Shid Zoo) fue llevado a Inglaterra. Más importaciones siguieron, y la raza llegó a estar bien establecida allí. Su popularidad se propagó al continente europeo y a Norteamérica, donde éste actualmente goza de un tremendo seguimiento.

Con el correr de los años, la raza se difundió por todo el mundo y actualmente son igualmente felices en palacios ó castillos, en el piso 25 ó 37 de un moderno rascacielos, en un sencillo departamento ó en una soleada casa con jardín. Se adaptan fácilmente al medio ambiente donde viven sus grandes y queridos amigos, los hombres, y si por algún motivo especial los dueños no pudieran cuidarlos más, brindan nuevamente todo su cariño a quien los reemplaza, pero sin olvidarse nunca de quien les brindó antes cariño y hogar.

Se sabe que cada perro tiene una razón de ser. La razón fundamental de su existencia es brindar amor, compañía y el placer de lucir su más rancia alcurnia junto con la elegancia de nuestro andar. Son honestos, no sirven para cazar ni para pelear, ni atacar, sólo quieren dar y recibir afecto y cariño, pretendiendo gustar por su belleza, arrogancia y distinción. Por ese motivo están incluidos en el grupo "Toy, Lujo y Compañía".

El Shih Tzu está clasificado en Australia como perro no deportivo, como Toy en los Estados Unidos y perro de utilidad en el Reino Unido.

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